Cambia tu Narrativa Interna para Mejorar tu Autoestima

Cómo nos hablamos importa. Nuestra narrativa o diálogo interno puede condicionar la manera de afrontar las demandas y tareas que llevamos a cabo en el día a día.
¿Pero a qué llamamos diálogo interno o narrativa interna?

Se trata de una conducta encubierta que, depende del contexto donde se dé, cumplirá una función u otra. A veces, ese diálogo interno viene a darnos instrucciones sobre cómo tenemos que hacer las cosas, otras veces para buscar y aprender a afrontar situaciones y, como la que os presento ahora, a lidiar con el error.

Es por esto que muchas veces ese diálogo interno se vuelve desagradable, viniendo además condicionado por la mochila que tengamos (un entorno exigente, mucho castigo ante el fallo, baja tolerancia a la frustración…). De por sí, ya vivimos en un contexto altamente demandante que condena el error y el fallo de forma muy hostil y fustigadora. No es raro finalmente que acabemos replicando esas dinámicas.

Ejemplos de este discurso son frases como:

“Es una mierda, podría ser mejor”
“Las otras personas lo hacen mejor que yo”
“Me ha salido muy mal”
“No es lo suficientemente bueno, debería ser mejor”

A veces estas frases no resultan especialmente eficaces en la realización de la tarea o, al menos, en la valoración de capacidad que se pueda tener sobre la misma. Vamos, que no sirve de mucho fustigarnos para resolver lo que tenemos delante. Además, estas frases acompañan una percepción de coste de la tarea, por lo que esta misma se puede percibir con una dificultad extra en su realización. Nos va a costar mucho más ponernos con ella.
Esto puede llevar a comportamientos de postergación, escape e incluso evitación de la tarea. Estas conductas siguen alimentando ese diálogo “interno” que hará aumentar la inseguridad y la baja percepción de autoeficacia.

Algunas frases alternativas pueden ser:

“No ha salido como esperaba, pero no está mal”
“No siempre me saldrán bien las cosas y no pasa nada”
“Está ya bien así”
“ya iré mejorando”
“no tiene por qué ser perfecto”

No tienen que ser frases positivas a lo «Mr Wonderful» con un optimismo real. Se tratan de trabajar un discurso más eficiente, menos desagradable y más comprensivo y compasivo. Que nos lleve a mejorar en lo que hacemos y en no fustigarnos en el fallo. En aceptar nuestros errores, en analizar qué es lo que realmente está bajo nuestro control y en asumir la parte en la que nos tenemos que responsabilidad.

Que, más allá del malestar inevitable, nos ahorremos el sufrimiento que a veces conlleva este tipo de comportamientos.

Y de regalo en este post, una canción que ayuda un poco a identificar ese discurso:

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