No te lo vas a creer pero aunque tu género favorito sea el indie rock y te performes como un modernito de Malasaña, puedes escuchar otros géneros musicales.
De igual manera que no sólo escuchas un género musical sino varios, en general en tu día a día también encontrarás distintas actividades y/o personas que te reportan ese bienestar.
Son, de alguna manera, las distintas patas de tu mesa. Las patas que sostienen la base. Te puede gustar cocinar, hacer punto, bailar cumbias o patinar. Otras incluso, se pueden ceñir a momentos más puntuales como el surf o acudir a un festival.
Si bien es cierto que nuestras preferencias irán cambiando con el tiempo (no es lo mismo los hobbies que se tienen a los 20 que a los 30 por ejemplo), también hay que tener en cuenta el acceso y la disponibilidad de los mismos. No obstante, a veces esas circunstancias nos pueden llevar a que cuidemos sólo una de las patas de la mesa. A veces incluso, nuestros propios aprendizajes.
Por ejemplo, centrar todo tu tiempo y esfuerzo en tu pareja hará que desvincules de tu grupo de colegas o de tus aficiones. O tener “el fubito” sólo como afición hará que, cuando tengas una lesión, te aburras como una ostra e incluso te de un bajón de la leche. Y es que NADA es para siempre. Salvo morirse.
Por eso, no pongas todos los huevos en una misma cesta.
La pérdida de reforzadores que conllevan esas actividades o personas, puede generar mucho malestar. Dependiendo de esos reforzadores, incluso podrán darse sensaciones de vacío, de soledad, de indefensión o incertidumbre.
Al fin y al cabo, el Wrapped de Spotify es mucho más chulo cuando hay variabilidad de género y artistas.
Explora otros géneros que quizás nunca pensaste que disfrutarías. Baila unas sevillanas sin vergüenza a hacerlo mal, canta unas rondeñas con tus amigas y escucha sin complejos el último disco de Bad Bunny mientras haces la compra.
Explora, alimenta y cuida tus propios espacios desde la diversidad. Serán espacios que te sostengan cuando otros fallen.
